ese sórdido mercado de todas las pasiones…

leos

 

Me encantaban esas callejuelas de ciudades desconocidas, ese sórdido mercado de todas las pasiones, ese disimulado acopio de todas las tentaciones para los marineros que, venidos de noches solitarias en mares extraños y peligrosos, paran aquí una noche para satisfacer en una hora sus muchos y sensuales sueños. Estas callejuelas tienen que ocultarse en algún lugar de los barrios bajos de la ciudad, porque dicen con descaro e impertinencia lo que las luminosas casas de cristales brillantes y sus habitantes distinguidos ocultan bajo cien máscaras. Aquí de los tugurios sale una música seductora, los cinematógrafos prometen con llamativos carteles magneficencias nunca soñadas, lamparillas rectangulares se acurrucan bajo las puertas y guiñan el ojo en un íntimo saludo y con una inequívoca invitación, y por el resquicio de una puerta se entrevé el destello de carne desnuda adornada de oropeles. En los cafés retumban las voces de los beodos y alborotan las disputas de los jugadores. Los marineros se sonríen satisfechos cuando se cruzan por la calle y sus obtusas miradas se avivan con mil promesas, pues aquí está todo: juegos y mujeres, bebida y espectáculo, y aventuras de las más sórdidas a las más grandiosas. Pero todo se amortigua tímida y alevosamente detrás de postigos hipócritamente bajados, nada se trasluce al exterior, y esta aparente reserva atrae con la doble seducción de lo oculto y lo accesible. Estas calles son iguales en Hamburgo, Colombo y en La Habana, como son iguales las grandes avenidas del lujo, porque lo alto y lo bajo de la vida tienen la misma forma, últimos restos fantásticos de un mundo sensualmente desordenado donde los instintos todavía se descargan con brutalidad y desenfreno; estas calles nada burguesas, insinuantes por lo que revelan y tentadoras por lo que esconden, son una tenebrosa selva de pasiones llenas de sabandijas instintivas. Con ellas se puede soñar.

(Fragmento de “La calle del claro de luna” relato perteneciente a ‘Amok’, de Stefan Zweig)

(fotograma. “Les amants du Pont-Neuf”. Léos Carax, 1991)

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